Repetir hasta ganar
Por qué repetir una idea es la estrategia más infravalorada en la comunicación profesional y por qué yo me repito (aunque me equivoque)
Después de haber abierto “Políticas Post” quiero poner en marcha “Comunicatelling”. Para mí, estas dos publicaciones son maneras de repetirme. Ahora la explico. Son dos formas de abordar la comunicación (mi pasión) y en las que creo que hay un hueco todavía en Substack con muchos espacios todavía por cubrir. Es lo que tiene el pionerismo.
A modo de intro: la repetición es una forma de respeto
Repetir bien es respetar la atención de tu audiencia. Es entender que nadie está pendiente de ti. Que lo que tú dices una vez, ellos lo oyen entre distracciones, notificaciones, pensamientos difusos, cafés y crisis. Por eso he creado Políticas Post y Comunicatelling. Dos espacios distintos, pero con una misión común: repetir bien.
Si en Políticas Post, hablo sobre la comunicación de políticas públicas, aquí me propongo hablar de comunicación sin adjetivos, aunque también sin pontificar, basado en mi experiencia y en la mirada sobre lo que veo hoy. Ni qué decir tiene que en muchos momentos se decantará mi propia forma de entender (llamémosle “pomposamente” mi filosofía de comunicación que ya iréis conociendo en sucesivos posts).
Hay una escena en la película Whiplash en la que el profesor de batería lanza una silla contra su alumno por no seguir el tempo. La escena es brutal, violenta, desproporcionada. Pero algo queda claro: repetir hasta la perfección no es opcional. Es el mínimo.
El principio de la repetición es una forma imparable de comunicar y de hacer calar un mensaje en una audiencia. Por eso, en estas publicaciones recién abiertas me planteo cada día mandar un mensaje, publicar un post, escribir una note en mis respectivas publicaciones, además de combinarlo con el e mail diario.
Es preciso (diría obligatorio) repetir y repetirse, pero hacerlo bien. Con mensajes bien diseñados, estructurados, con marcos diferentes, con ángulos variados. Variaciones en los canales, variaciones en los ejemplos, variaciones en las palabras, variaciones en los contextos, variaciones en los datos que operan cada uno de manera independiente de forma combinada. Es la fuerza más importante del universo para conseguir transmitir mensajes. es imparable.
Esto va de comunicación. Y, la comunicación, va de transmitir mensajes con eficiencia, eficacia y efectividad. La repetición es el arma de persuasión más potente de la humanidad.
El pecado capital de los expertos
Todo comunicador cree que su mensaje se entiende a la primera. Spoiler: no es así. El problema no es de ideas flojas. Es de falta de repetición.
En mi experiencia en comunicación profesional, una de las cuestiones con la que me he encontrado más habitualmente en experiencia es la aversión a la repetición, cuando en sí, si se hace bien, es el secreto de la consecución de que nuestros mensajes alcancen sus objetivos.
No existe mayor riesgo que pensar que hemos emitido 20 mensajes en una conferencia, en un vídeo o en un artículo y que, por tanto, eso ya está dicho. Está dicho, pero se lo ha llevado el viento.
Cada semana veo lo mismo: expertos brillantes que comunican como si el mundo estuviera pendiente de cada palabra. Gente con propuestas sólidas que lanzan su mensaje una vez y luego pasan al siguiente tema, como si fueran presentadores de un informativo. Sin eco, sin insistencia, sin secuencia. Repetir es precisamente lo que te proporciona autoridad.
Yo lo aprendí por las malas, defendiendo campañas comunicativas. Preparé con tiempo una campaña, tuve que defender una idea que sabía que funcionaba. Era buena, estaba bien fundamentada, tenía apoyos internos. Pero no calaba, no llegaba. La decía una vez y no pasaba nada. Dos veces y silencio. La tercera, alguien la reformulaba como si fuera propia. A la quinta vez, me sentí ridículo. A la séptima, insistente. A la decimocuarta, resignado. A la trigésimoséptima, alguien dijo: “¡Claro! Eso que dices tiene sentido.” Y a la cuadragésima séptima, la idea fue adoptada oficialmente. Repetir es liderazgo. Repetir es estrategia.
Repetición ≠ redundancia
El problema es que confundimos repetición con redundancia. Creemos que comunicar es siempre decir algo nuevo. Y no. Comunicar, muchas veces, es volver a decir lo mismo de forma distinta, más clara, más visual, más memorable, con mejores ejemplos, con variantes (como las variaciones Goldberg)
Pensemos en los grandes comunicadores que están en nuestro ideario colectivo (y en por qué lo son: porque consiguieron llegar a nuestras mentes y a nuestros corazones, dejando su mensaje impreso de mil formas):
Steve Jobs repitió hasta el hartazgo lo de “mil canciones en tu bolsillo” hablando de su iPod.
Obama no soltaba un “Yes we can” suelto. Lo convertía en ritmo, en mantra, de forma que lo adoptamos y lo repetíamos nosotros.
Los spots electorales que recuerdas tienen una frase. Una. Dicha mil veces, repetidas con un significado y unos códigos.
Si no repites, te olvidan. Si repites mal, aburres.
Por eso, en comunicación profesional, repetir no es una torpeza. Todo lo contrario. Es una disciplina. Una técnica. Una decisión. ¿Cuántas veces has contado tu idea antes de decir que no funciona? Porque igual no es que no funcione esa idea: es que la has dicho una sola vez. en un foro, en un correo, en un PowerPoint escondido en el día 4 de una formación de 3 horas.
Aun así, esperas que la recuerden porque realmente no la van a recordar a menos que repitas. Cambiando el enfoque. Cambiando el canal. Cambiando el tono. Pero repitiendo. Porque sin repetición no hay memoria, y sin memoria no hay transformación.
En resumen, si no repites, te olvidan; si repites sin variación, aburres. Pero si repites con intención, generas autoridad.
Repite tu idea con claridad. Repite con propósito. Repite hasta que digan: "Esa idea es tuya, Esa idea funciona. Porque lo es. Porque funciona. Y porque sólo los que repiten, ganan.



